Ciencia ciudadana y avispones
Mar 04, 2026
¿Has escuchado alguna vez el zumbido de un avispón? Ese sonido vibrante que asociamos a tardes de calor, y que para muchos genera pavor. Los insectos son, sin duda, los verdaderos dueños del planeta; pequeños ingenieros y cazadores que mantienen el mundo en marcha. ¡Con más de un millón de especies, muchas son las pueblan este mundo! Sin embargo, ¿sabías que hay algunas que están legando a aquellos sitios a los que no pertenecían inicialmente? Y, es, en este punto, donde hablaremos brevemente de los avispones y a su reciente expansión, gracias a un último artículo publicado en Biological Invasions.
Se trata de los avispones del género Vespa. Hasta hace poco, hablar de ellos era pensar en especies lejanas o en documentales de tierras exóticas. De hecho, muy poca gente conoce la especie autóctona nuestra, el avispón europeo Vespa crabro. Sin embargo, ahora contamos con hasta cuatro especies que son introducidas ¿Cómo han llegado hasta aquí? Pues resulta que estamos asistiendo a una auténtica "conquista silenciosa" por parte de unos viajeros muy particulares que han encontrado en Andalucía y el Levante su tierra prometida.
El gran protagonista de esta historia es el avispón oriental Vespa orientalis. Imagínatelo: un insecto robusto, de un marrón rojizo intenso con una banda amarilla que brilla bajo el sol como si llevara un faro incorporado. Probablemente llegó en barcos, o tráfico de mercancías y personas a las costas mediterráneas, siendo reportado por primera vez en 2013. Desde entonces, se ha convertido en un "urbanita" de manual. Le gusta Algeciras, le gusta Málaga y ya se asoma con descaro por Huelva y Sevilla. Se extiende por la totalidad del sur peninsular, así como con otras observaciones puntuales en otras partes de España. Y, curiosamente, se ha diluido en nuestros ecosistemas con una gran precisión. Se le ve cazando con precisión quirúrgica a las abejas de un colmenar, robando pescado a los pescadores o aprovechando la carroña y las uvas de los viñedos. Es eficiente, es resistente y parece que ha llegado para quedarse.

a. Habitus in vivo de V. orientalis en Cádiz (Autor: Lechu Sánchez). b. Nido subterráneo de V. orientalis en un hábitat suburbano (Autor: Lechu Sánchez). c. Dos obreras de V. orientalis alimentándose del cadáver de una paloma (Autora: Susanne Vogel). d. Varias V. orientalis recolectando savia de Tamarix (Autor: Lechu Sánchez). e. V. orientalis alimentándose de una uva madura en un viñedo (Autora: Laura Soler). f. Una obrera de V. orientalis visitando una flor de Echium plantagineum (Autor: Sjfjarvis). Extraído de Robla et al. (2026).
Pero no es el único que ha decidido mudarse. Por la provincia de Málaga merodea otro pariente más discreto pero igual de fascinante: el avispón de escudo negro Vespa bicolor. Es más pequeño, y su avance es infinitamente más lento. Reportado en Málaga en 2013, hoy sigue confinado a esa provincia y a alguna observación puntual en Granada. Sin embargo, aunque son pocos los registros, también se ha adaptado muy bien a su nuevo ecosistema, y junto a los avispones orientales ejercen un efecto sinérgico en los ecosistemas invadidos, donde el impacto aún está lejos de ser cuantificado apropiadamente. ¡Y van dos!

a. Habitus in vivo de V. bicolor en una casa de Málaga (Autor: Sergiu Andreev). b. V. bicolor alimentándose del cadáver de un Rattus (Autores: José Manuel Hevilla y Javier Ripoll). c. Varias obreras de V. bicolor junto a V. orientalis alimentándose del cadáver de una paloma (Autora: Susanne Vogel). d. Vespa bicolor visitando flores de un arbusto ornamental de la familia Myrtaceae (tribu Melaleuceae) (Autor: Héctor Cuevas Gálvez). Extraído de Robla et al. (2026).
Y para completar el cuadro, la famosa avispa asiática Vespa velutina, esa que tanto nos asusta en el norte desde 2010, ya ha plantado en Cádiz. ¿Sabías que allí se ha detectado el nido más al sur de toda Europa? Aunque fue destruido antes de que se expandiese, refleja que esta especie aún puede llegar a nuevas zonas y ocupar nuevos hábitats. Es como si el mapa de la biodiversidad se estuviera redibujando ante nuestros ojos, con especies que cruzan mares y fronteras, a veces por nuestra ayuda indirecta y otras por su propia audacia. ¡Y son los tres jinetes que tenemos ahora en el sur, aunque en algún otro sitio de España también!

a. Espécimen vivo en Huelva (Autora: María José Ruiz) y b. obrera de avispón capturada en Los Barrios (Cádiz). c. Nido de V. velutina con obreras en Los Barrios (Autor: Lechu Sánchez). d. Nido en Los Barrios en un eucalipto. e. y f. Retirada del nido de avispones donde participaron el ayuntamiento, la policía, los bomberos y los apicultores (Autor: Ayuntamiento de Los Barrios). Extraído de Robla et al. (2026).
Por último, queríamos destacar algo. ¿Sabíais como se ha hecho este trabajo? Principalmente fundamentándose en ciencia ciudadana. Utilizando los datos subidos a plataformas de ciencia ciudadana donde todos vosotros, los que leéis, los que tenéis curiosidad, subís esas observaciones a las plataformas donde todos pueden revisarlas. ¡Porque dos científicos tienen cuatro ojos! Pero muchos naturalistas aportan gran cantidad de ojos en el campo que ayudan a hacer una ciencia conjunta y comunitaria. ¡Y por eso es tan importante aportar siempre todo lo que vemos!
La próxima vez que salgas a pasear y oigas un zumbido más potente de lo normal, fíjate bien. Quizás estés presenciando un capítulo en vivo de este nuevo fenómeno de expansión e invasión ¡Es increíble cómo algo tan pequeño puede extenderse tanto!
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